"Una nueva forma de examinar el impacto de la humanidad en el ambiente es considerando qué pasaría con el mundo si toda la gente desapareciera". Esta es la introducción a la entrevista que la revista Scientific American realizó a Alan Weisman. Weisman toma un punto de referencia que es la ciudad de Nueva York, identificando las consecuencias relevantes de la desaparición repentina de la humanidad.

Comienza explicando como lo primero que colapsaría seria la infraestructura física, ya que no estaría nadie que limpiara o arreglara y todo empezaría a quebrarse; aunque algunos elementos como el acero inóxidable y algunos plásticos lograrían sobrevivir un poco más. Otro punto importante es como la naturaleza reclamaría sus derechos sobre el espacio (ahora con edificios y calles) y volvería todo a sus inicios, mucha vegetación y animales que logren sobrevivir. En este caso no todas las especies sobrevivirían, ya que necesitan de los humanos y sus actividades para poder sobrevivir, como las ratas, los piojos y el ganado. Finalmente se trazan diferentes hipótesis sobre el futuro del planeta y todas las consecuencias que desencadenarían años y siglos después, dejandonos mucho para pensar, no solo sobre humanidad sino sobre lo que estamos haciendo y dejando en el planeta.




